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    May 25

    Sustrayendo filtros

    Discriminación: como lo entiendo, sustraído de contexto, es establecer una diferencia, entre objetos, concretizar esta diferencia.

     

    Así, tal cual, no es buena, ni mala, tan solo descriptiva.

     

    Pero cuando uno atribuye a esta diferencia juicios de valor y en consecuencia aprecia o desprecia a los objetos: entonces la capacidad de ser objetivo se enturbia. Y se discrimina, en la acepción socialmente aceptada.

     

    Por eso es tan importante conocer, atreverse a conocer, permitirse conocer. Sapere Audi, reza un antiguo proverbio en latín: atreve a saber.

     

    Si bien hay situaciones peligrosas, debemos de evaluar objetivamente la realidad o ilusión en ese peligro.

     

    Es una de las cosas que nos hacen tan nocivos como especie, Ale. En un punto de nuestra vida adquirimos concia de nuestra existencia como individuos, capaces de diferenciar, discriminar: superiores o inferiores, mejores o peores, con “principios” o sin “principios; por tanto aislados de los que son distintos.

     

    Consecuentemente, al estas diferenciados, es fácil conformar nuestra identidad a partir de la afirmación o negación de las características de la personalidad. Siendo esto fundamental en la conformación propia de nuestra identidad: importantísimo saber que nos gusta y nos hace bien para poder vivir felices.

     

    El problema, considero, es cuando nuestra noción negativa de una u otra de estas características se convierte en rechazo, por el simple hecho de no ser algo que consideramos valioso para nosotros mismos. Al convertirse en rechazo a todas las personas que comparten esta característica las consideramos antagónicas a nosotros. Y, dependiendo de la intensidad del rechazo a esta cualidad, somos menos capaces de apreciar objetiva e integralmente a esta persona, dejamos que nuestro prejuicio nos nuble la vista, incluso de lo favorable que podríamos encontrar en ella.

     

    Así mismo, en caso contrario. Podríamos desarrollar el mismo discurso, abordado desde la perspectiva de las características “positivas”, en lugar de las “negativas”, igual de fácilmente nos engañan, pero resultan más dulces.

     

    Permitimos que el cristal conformado por ciertas cualidades superficiales de la personalidad nos distorsione la visión cabal de la esencia en los seres humanos.

     

    Renunciamos a la oportunidad de profundizar en el conocimiento de los demás, e incluso de nosotros mismos cuando permitimos que nuestra conducta y voluntad sean orientadas por dogmas.

     

    Todo este debraye surge de tu justificación para rechazar a la universidad nacional por la supuesta diferencia entre tus “principios” y los de la “banda UNAM”, entre tú “conducta apropiada” y su “liberalismo”; pero sobretodo por la afirmación categórica que realizaste en cuanto a que yo tampoco me hubiese podido desarrollar en ese ambiente, por lo mismo.

     

    Dice Arthur Schopenhauer (filósofo idealista Alemán) que cada ser humano toma los límites de su field of vision como los límites del mundo. Por eso conviene explorar y desarrollar nuestras limitaciones.

     

    Te planteo mi ejemplo. Considero tener una orientación de vida y “principios” radicalmente distintos a los de mi cultura y sociedad, me resultan nocivos y los rechazo. Desde mi interpretación del mundo son (la cultura y la sociedad en las que me he desarrollado) negativos para los individuos, para sus relaciones sociales y para todos los seres vivos del mundo. Tendría que escribirte otro ensayo, o platicar contigo, para argumentarte este sentir, pero te lo resumo en una oración: mi libertad de ser entra en conflicto con el egoísmo por inconciencia.

     

    Siendo consecuentes con tu teoría de que sin identidad de “principios” no se puede congeniar, estar a gusto, bien, feliz: tal vez debía de haberme suicidado hace rato.

     

    Pero no, de hecho suelo sentirme sobresalientemente feliz, no tengo mucho que explicar aquí, tu me has visto y tendrás una breve idea de mi actitud hacia y en la vida, sin necesidad de que me esté describiendo y autodefendiendo.

     

    El punto es, Ale, que creo sí me la hubiese pasado bien –y bastante bien- en la UNAM, así como en mi escuela por el momento. Solo observando y experimentando, siempre responsable y coherente con mi moral. Pero abierto al mundo y a la posibilidad de encontrar al humano en el centro de esa maraña de características y adjetivos calificativos socialmente determinados tras los cuales todos nos escondemos, o más cínicamente: moldeamos nuestra personalidad a conveniencia.

     

    Cuando uno toma una fotografía y le coloca un filtro a la cámara la imagen resultante no es la real, únicamente veremos la luz del color que el filtro deje pasar, una ilusión. Lo mismo pasa con las personas: no vemos quienes son en realidad, sino la imagen que nuestros filtros nos permiten obtener. Una imagen distorsionada.

     

    Sí bien es dificilísimo poder desprendernos de todo “filtro”, sin duda vale la pena acercarse un poco más a la realidad de las cosas tal cual son para poder actuar coherentemente. 


     

    Gracias por el estímulo de reflexión,

     

    Daniel,

    tras cortarse en pelo en una estética super pija, ja ja