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November 18 El torbellino...Buenas tardes compañeros y compañeras. Me dirijo a ustedes con la intención de que sea escuchada una más de las voces de nuestro país. No puedo decir de dónde vengo, por las represalias que esto implicaría, pero si les puedo decir en qué ojos me veo, a quién represento. Estoy ubicado dentro de ese 10% de la población mexicana que lo tiene todo, y a la vez no tiene nada. Estudio en una universidad privada, una de las más caras del país; una de las más alienantes también. Me dirijo a ustedes en este foro con el objetivo de compartir mi punto de vista, de ejercer mi responsabilidad social de involucrarme en la política para que así construyamos, a partir de la pluralidad de nuestras ideas, las soluciones para los problemas que vivimos día con día, y que limitan el desarrollo de nuestro país.
Mi vida es relativamente cómoda, mi única preocupación es administrar mi tiempo libre. Y sin embargo el sentido común me advierte: soy parte de la minoría que explota a los de abajo. Pero la diferencia no está en la cantidad de dinero que uno tiene. La lucha es humanista, y la diferencia está en el carácter. Carácter capitalista, o carácter humanista, he ahí el dilema. Mas allá de que alguien pueda tener lujos, la limitación está en las oportunidades para el desarrollo humanitario, se sea rico o pobre. Porque la codicia de bienes materiales sólo enajena más a la gente. Aquel que entra a la lucha porque cree que no es justo que él únicamente tenga un coche y aquel otro tenga ocho, se engaña en cuanto a la nobleza de su lucha. Aquel que entra a la lucha por amor al hombre; ése no necesita coches, ni viajes, ni lujos, ése puede amar viviendo en la austeridad y aún así será envidiado por todos aquellos que se evaden a sí mismos en el capital. El capital es la gran mentira, el engaño en el que han caído tanto los de izquierda como los de derecha. La verdad está en el humanismo.
Mi universidad es uno de los principales bastiones del neoliberalismo. Los sujetos relacionados con esta escuela están condicionados a pensar que es natural explotar al otro, que es indispensable ser competitivo y aprovecharse de las debilidades de los demás, que está bien engañarlos y enajenarlos para estar encima de ellos, alienándose los unos a los otros. Ni el pobre ni el rico lo son porque quieren, lo son porque así han sido condicionados por la sociedad, porque es lo que exige el capitalismo para su existencia. El pobre no puede sobrevivir, el rico vive frustrado, apegado a sus deseos, ambos infelices.
Mi escuela adoctrina, hipnotiza y adormece con la máscara del poder y la miel del dinero. Pretende hacer del estudiante un engrane de oro con una posición de privilegio en la gran maquina del capital. Falsamente dice tener una misión humanista, cuando se dedica a formar mercadólogos que engañan a la gente, administradores de empresas que valúan en razón de la eficiencia y médicos que se preocupan más por la enfermedad y el dinero que por sus pacientes. Estamos hundidos en la sima de la civilización tecnócrata, con sus máximas de aumentar la producción, a toda costa.
Los alumnos viven, sí, en sus cajas de cristal. Un cristal que se ha convertido en espejo, en donde sólo se ven ellos y tienen la condicionada necesidad de alimentar a su ego, son esclavos de su vanidad. La institución en la que estudio es un gran espejo, en donde al lado te ponen a Slim, y a Colosio, y lo propio es idolatrar a Calderón. Yo no puedo mencionar el nombre de mi escuela en este evento político, pero en cambio antes de las elecciones dentro de la universidad se distribuyó papelería claramente a favor del presidente electo, en donde se mencionaba que es el “mejor preparado” y el “más apto para gobernar”.
Dentro de esta casa de cristal, hacerse preguntas es considerado ocioso. Todo está dado, uno sólo tiene que seguir instrucciones para seguir siendo exitoso como papá. Y más te vale seguirlas. Antidoping obligatorio, faltas a la moral, vestirse inadecuadamente, hablar de política (mientras no sea a favor del “candidato oficial”), o hacer ver mal a la institución en actos públicos son suficiente razón para ser reprendido.
La gente ha sido educada desde pequeña para ser débil de carácter, maleable para creer en dogmas. A pesar de que todos tengamos una conciencia humanitaria, más o menos reprimida. Lo que hace mi escuela es ocuparse de que se quede tan reprimida como sea posible. El hecho es que las universidades han dejado de ser un jardín para el desarrollo de las ideas, y no son más que una fábrica de capital-humano.
Las escuelas privadas hoy en día son el retrato del capitalismo despiadado, del positivismo utilitarista, la tumba de la sociedad humanista. Es el ensueño del poder. Se dan ocasionalmente sus baños de pureza con programas asistencialistas a “comunidades rurales”, pero siempre con la idea de transformarlos a su paradigma de que una sociedad desarrollada es una sociedad con el poder del capital, siempre para cambiarlos, para hacerlos competitivos, para hacerlos consumidores, para subyugarlos al mercado.
Nosotros observamos, tratamos de entender, criticamos. Lo hacemos en nuestros pequeños grupos, pero es hora de alzar la voz, es hora de que los estudiantes despierten de su sueño de explotador-explotación, que no hace más que alejarnos de la verdad.
Demandamos libertad, esencialmente. Libertad de pensamiento, de crítica, y de estilo de vida. Demandamos que la universidad regrese a ser un jardín de ideas. Que se retomen los fundamentos humanistas para promover el desarrollo del hombre y no el de la máquina. Queremos que las escuelas dejen de ser productos y productoras de capital, y sean un producto y productoras de seres humanos. Que se estimule un carácter crítico y no uno de censura. Queremos que a la gente se le enseñe a sentir: a sentir la injusticia y la explotación de los más, no a tomarlas como daño colateral del progreso y la modernidad. Queremos la emancipación. HP Me preocupa que hoy en día los problemas del país se analicen a la ligera y se planteen las soluciones demagógicas y utópicas que pretenden simplificar las causas y por lo tanto son incapaces de resolverlos. Problemas tales como el de la pobreza, que no puede escapar a nuestra vista, ni a la de nadie, puesto que se encuentra en la mayoría de los territorios de la población. ¿Cuáles son las posturas acerca de la pobreza? Los ricos dicen que los pobres son pobres porque quieren, porque son flojos y no tienen deseos de superación y tienen muchos más hijos de los que pueden mantener. Los pobres dicen que la culpa la tienen los ricos, por explotarlos y robar el dinero que a todos nos corresponde. Disociar la culpa es muy fácil. Algunos dicen “las transnacionales tienen la culpa” yo les pregunto, ¿quién de ustedes no ha ido nunca a comprar a Wal Mart? ¿Quién de ustedes no compra Coca Cola o alguno de sus productos? No nos hagamos tontos, hasta en La Garrucha se vende la Coca. Entonces, ¿quién alimenta a las transnacionales? Es como la cuestión del narcotráfico, los gringos se quejan porque les vendemos droga, pero sólo la vendemos porque allá hay alguien que la compra. No podemos criticar a las transnacionales cuando nuestro consumismo es el que las alimenta. No importa tanto el hecho de ser rico o pobre, puesto que uno no escoge dónde nacer, sino la mentalidad capitalista que hay dentro de cada uno. Todos queremos tener más, los pobres serían ricos si pudieran, de hecho es a lo que la mayoría aspira. El abuso no sólo lo cometen los secretarios de estado, o los diputados. El abuso no es sólo de los ricos a los pobres. El abuso está en todos lados, en el policía que levanta falsos cargos y busca una mordida, en el mecánico que hace falsas reparaciones a los coches, en el comerciante informal que vende cosas de mala o nula calidad como si fueran buenas. La verdad es que si no asumimos todos nuestra parte de responsabilidad la historia seguirá como hasta ahora, en un ciclo en que los de debajo de repente se revelan y sus líderes pasan a estar arriba y se convierten en la misma porquería.
¿Queremos cambiar al mundo? Debemos comenzar por cambiar nosotros, y convertirnos cada uno en ciudadano modelo. ¿O acaso seguimos esperando al estado benefactor que nos resuelva todo? Dicen que cada pueblo tiene el gobierno que se merece, y en nuestro caso es totalmente verdadero, un pueblo apático como el mexicano, se merece un gobierno corrupto, como el mexicano. ¿Qué hago yo para mejorar a mi país? ¿En nuestra casa separamos la basura en orgánica e inorgánica? ¿Separamos la reciclable? O preferimos excusarnos en pretextos baratos como el “no pues es que los camiones la revuelven de nuevo”. Bien podemos llevarla a un centro de acopio, a ver, levanten las manos los que la separan en casa… ¿Tratamos de ahorrar energéticos y recursos, luz, agua, gas, gasolina, papel? ¿Somos ciudadanos modelo en lo social? ¿Conocemos a nuestros vecinos, los ayudamos en lo que podemos, nos llevamos bien con todos, estamos organizados en nuestra colonia? ¿Respetamos los derechos del otro, buscamos su bien? ¿Cedemos el paso, cedemos los lugares del autobús a ancianos, a embarazadas? ¿Ayudamos a las señoras con sus bolsas cuando no pueden cargarlas? ¿o vamos por ahí en nuestro mundo nada más pensando que por tener una bandera rojinegra somos mejores? ¿Cuándo a alguien se le cae una moneda se la regreso? ¿Cuándo alguien me da cambio de más, se lo regreso? ¿Cuándo alguien me ofende o arremete, reacciono con violencia o con la razón?
Nos quejamos de la educación
¿Qué hago en mi tiempo libre? Como universitario, que somos los que estamos aquí, y además como público en general, en estas fechas en que tenemos demasía de información y una gran biblioteca pública, debo preguntarme. ¿Cuántos partidos de fútbol o telenovelas he visto? ¿Cuántos libros he leído? ¿Cuántos personajes de la academia me sé? ¿Me sé así los nombres de mis diputados, sé que salió ayer en los periódicos?
En mi tiempo libre, ¿platico con mi familia? ¿He tratado de llevar una buena relación con mis padres y mis hermanos? ¿O prefiero vagar con mis amigos y beber? Si queremos arreglar el país debemos comenzar primero por arreglar nuestra persona y nuestra casa, que es la unidad funcional y elemental de una nación.
Me quejo de que no hay dinero, ¿Cuánto gasté el último mes en alcohol, cigarros, drogas y otras cosas inútiles y destructivas?
Debemos preguntarnos todo esto antes de querer salir y hacer una revuelta. El fanatismo es divertido, es pasional y emocionante. Todos quisiéramos que viniera un nuevo Che y nos invitara a unirnos y tomar las armas. Eso es lo que siempre ha sucedido, y eso es lo que nunca ha funcionado. En cambio el equilibrio es aburrido, implica trabajo, implica restricciones, implica autocontrol, disciplina.
No existen soluciones mágicas, existe una gran agenda de trabajo. No existe un punto al que vamos a llegar, existe un proceso que debemos seguir eternamente. No confundamos al rebelde con el revolucionario. Eduquémonos, trabajemos organizados, y saquemos a éste país adelante.
Muchas gracias
DBS y HP video del discurso en la plaza del colegio civil: http://www.youtube.com/watch?v=jGJIFnsQuVk
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